En el fútbol actual, cada partido y cada entrenamiento generan datos de tipos muy distintos: vídeo de las cámaras del estadio, coordenadas GPS de los chalecos que llevan los jugadores, informes de scouting, historiales médicos y estadísticas de rendimiento. Toda esa información necesita un lugar donde guardarse y, sobre todo, donde poder cruzarse entre sí, algo que un archivo suelto en una computadora no permite hacer.
De las carpetas sueltas a la nube
Durante años, cada área de un club -scouting, cuerpo médico, análisis de rendimiento- guardaba su información por separado, muchas veces en documentos de Excel o discos locales. Hoy la tendencia es centralizar todo en plataformas en la nube, a las que puede acceder desde el entrenador hasta el fisioterapeuta, cada uno viendo solo la parte que le corresponde. Empresas como Wyscout, Hudl o StatsBomb ofrecen este tipo de almacenamiento junto con sus herramientas de análisis, mientras que compañías como Catapult guardan en la nube los datos físicos que registran sus dispositivos GPS durante los entrenamientos.
Un caso real: la plataforma de datos de la FIFA
Un ejemplo a gran escala es la Plataforma de Datos Futbolísticos de la FIFA, pensada para reunir en un mismo sitio la visualización, el análisis y el almacenamiento de la información generada en las competiciones que organiza. La idea de fondo -tener un único repositorio en lugar de datos repartidos entre departamentos o proveedores- es la misma que persiguen a menor escala los clubes cuando contratan plataformas especializadas, como Olocip, pensadas específicamente para centralizar la información de un club de fútbol en un solo lugar.
Por qué importa dónde se guardan los datos
No es solo una cuestión de orden: si los datos físicos de un jugador, sus informes de scouting y su historial médico están repartidos en sistemas que no se comunican entre sí, es mucho más difícil detectar, por ejemplo, que su carga de entrenamiento de las últimas semanas coincide con un patrón que en el pasado terminó en lesión. Centralizar el almacenamiento no es un capricho tecnológico: es lo que permite que esos datos, en conjunto, sirvan para algo.